Senderismo Eterno

Un largo camino de nudo perfecto y un desenlace que puede superarlo.

Habíamos dejado atrás las imponentes imágenes del glaciar Perito Moreno, retomando la ruta 40 hacia el norte. Poco más de 90 kilómetros después, giramos a la izquierda tomando la ruta 23 hacia El Chalten disfrutando la compañía, a nuestra izquierda, del Lago Viedma.

      El Chalten es una joven aldea turística dentro del parque nacional Los Glaciares, en Santa Cruz, Argentina. Acobijada por el cerro Fitz Roy y escoltada por el Rio de las vueltas.

     Parece que a esta villa del sur de la Cordillera de los Andes no le interesa el suspenso. La primera imagen que pudimos ver al llegar es digna de un buen cuadro. El recorrido de reconocimiento se hace con una sonrisa y brillo en los ojos. Nos sorprendió ver una gran cantidad de turistas, en su mayoría jóvenes, motivados por la llamada “Capital del Trekking”

    El mismo día de nuestro arribo, luego de ubicar nuestra casita, decidimos hacer nuestro primer trekking al “Chorrillo del Salto”. Una caminata breve de baja complejidad hacia una linda cascada.

En el año 2014/2015, El Chaltén obtuvo el segundo lugar en un ranking de las mejores ciudades del mundo por conocer, de la guía de viajes Lonely Planet, quedando solo por detrás de  Washington DC
En el año 2014/2015, El Chaltén obtuvo el segundo lugar en un ranking de las mejores ciudades del mundo por conocer, de la guía de viajes Lonely Planet, quedando solo por detrás de Washington DC

     Los días siguientes estuvimos interactuando con muchos viajeros con proyectos parecidos al nuestro, y otros con objetivos muy distintos. Era necesario también esperar por días de buen clima, despejados de nubes, para tener buena visibilidad frente a los Cerros Torre y Fitz Roy. Analizando los reportes climáticos no teníamos buenas perspectivas por unos cuantos días. Emergía un solo día con cielo despejado, entonces pensamos mucho y tomamos la decisión de modificar nuestro plan original de trekking. No queríamos perdernos nada. Los senderos que pensábamos transitar en varios días, pasamos a recorrerlos de una sola vez.   

Pudimos ver el codiciado huemul y en ocasiones nos sobrevolaba algún cóndor como se puede ver en la imagen.

       Decidimos armarnos las mochilas, con la carpa y las bolsas de dormir y enfrentar una extensa caminata acampando una noche en la a los pies del Cerro Torre.

Comenzamos la caminata la tarde anterior al día antes nombrado para aprovecharlo al máximo. El sendero comenzó con complejidad leve y media por etapas, con paisajes bellos, ríos de deshielo, mucho verde, picos nevados de fondo, y hasta la compañía de algunos cóndores por momentos.

     Cuando el sol comenzaba a esconderse llegábamos al lugar donde acampamos, natural, agreste, simple y cercano a la Laguna Torre.

    Pasamos una noche fría, pero alegres de experimentar algo nuevo para nosotros. Comimos algo y descansamos para recobrar energías pensando en el día siguiente.

Al amanecer juntamos todo y retomamos la caminata muy temprano. Pronto llegamos a la Laguna Torre, con el Cerro Torre de fondo y el sol que teñía el paisaje con un rojizo casi fueguino. Primer objetivo cumplido reconfortando todos nuestros sentidos el tiempito que nos quedamos ahí.

Continuamos la caminata por un sendero que nos llevaría hacia las Lagunas Madre e Hija. El camino es de dificultad media al principio, desde donde estábamos, y dificultad baja, el resto del recorrido. Una buena parte se hace costeando las lagunas, tornándolo muy reconfortante, y en el último tramo aparece el Fitz Roy como un faro luminoso

                          

    Y al fin llegamos al cruce de senderos para subirnos al que nos llevaría a ver más de cerca a la estrella del lugar. Cuando solo faltaba 1 kilómetro íbamos a notar que estábamos muy lejos aún, ya que en esa distancia tiene un desnivel de 400 metros este tramo de sendero de dificultad alta. 

                                                                                             

Este último segmento del sendero nos llevó más de una hora completarlo, ya que, a su dificultad le sumamos que nuestras piernas nos habían llevado a recorrer muchos kilómetros en poco tiempo.

      Cumplimos el tercer objetivo con mucha felicidad, sin grandes festejos por el cansancio, pero con una enorme satisfacción que nos generaba esa postal de la Laguna de los Tres con la imagen imponente del Fitz Roy a sus espaldas.

Estábamos descansando y alimentándonos un poco frente a esa imagen única; y eso genera sensaciones de disfrute muy particulares y nuevas para nosotros, que creo que solo así pueden generarse.

Teníamos ganas de quedarnos ahí más tiempo, pero no contábamos con muchas horas antes de que el sol comience a esconderse. Emprendimos la vuelta tranquilos tomando, en un momento, otro sendero para poder pasar por nuestro cuarto objetivo, que era la Laguna Capri, y finalmente terminar nuestro recorrido en el pueblo.

Mapa con el recorrido de senderos que transitamos para conocer los 4 objetivos

Dejamos El Chalten con muchas ganas de volver y seguir recorriendo sus múltiples senderos. La única razón por la que decidimos retomar las rutas fue el pronóstico extendido climático, pero es un lugar con mucho por conocer.

DATOS:

  • Senderos: todos los que recorrimos están marcados y en buen estado. Hay muchas excursiones más, la mayoría son gratuitas.
  • Caminos: La ruta de acceso a El Chalten está pavimentada y en buenas condiciones.
  • Solo hay una estación de combustible en el pueblo, en la entrada.

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