Nuestro encuentro con las ballenas

Los caminos no proyectados pueden llevarnos a lugares maravillosos.

A Pocos kilómetros desde la salida de la ciudad de Miramar por RP88 nos detenemos en un operativo policial, inmediatamente después encontramos a Stefano, accedimos a llevarlo hasta Necochea, su ciudad natal.

En el día de su cumpleaños, fue él quien nos dio un regalo contándonos que el lugar que mejores recuerdos le traía era puerto pirámides, donde vacacionó con su familia en su niñez. Remarcó mucho los paisajes de su costa.

Casi 10 días después, viajando por RN3 rumbo sur, nos dirigíamos hacia Puerto Madryn, el próximo destino de nuestro proyecto. Decidimos, con mucho atino, desviarnos del plan para conocer el lugar que nos recomendó Stefano.

Puerto Pirámides está ubicada dentro de la Península de Valdés. Accediendo por RP2 nos encontramos con una garita donde nos cobran el acceso a esta reserva natural. La primera parada es en el centro de visitantes, donde tenemos información del lugar y sobre las especies protegidas, destacándose el esqueleto completo de una ballena Franca Austral. Subiendo las escaleras accedemos al mirador, desde donde podemos tener una vista panorámica de la península. Podemos ver la Isla de los Pájaros, se dice que el autor de El Principito se inspiró en ella para una de los más celebres ilustraciones del libro.

Continuando por la RP2 pavimentada, llegamos a Puerto Pirámides por una gran curva en bajada que le imprime una primera vista asombrosa y esperanzadora.

Fuimos a un hostel (Alohahostel y Bahiaballenas) para hacer un voluntariado, nos habíamos comunicado con su dueña, Natacha, el día anterior. Luego de ubicarnos y de ser muy bien recibidos salimos a recorrer. Es un poblado pequeño, colorido y bello, con mucho turismo, pero esto no afecta el encanto coloquial del lugar.

Caminando por la costa del “Golfo Nuevo” llegamos a las cuevas para ver atardeceres de cine. Estuvimos un buen tiempo contemplando estos paisajes que incluían como detalle agregado ballenas a lo lejos.  Al día siguiente fuimos a conocer el Golfo San José, que está habitado por algunas familias de pescadores, en el cual se pueden ver fósiles marinos en los acantilados cuando es marea baja.

Unos días después quisimos hacer un recorrido por la península. Con Natacha, Jamie (turista ingles), y Berta (turista española), salimos en la gitana hacia Punta Cantor, Caleta Valdés, y Punta Norte.
En el camino vimos manadas de guanacos, liebres patagónicas, y ñandúes. Al llegar a dichos destinos conocimos una colonia de pingüinos, y desde diversos miradores vimos leones y elefantes marinos. Solo nos faltó ver a la figurita difícil del álbum: la orca, que se acerca en ocasiones para alimentarse de los lobos marinos. Antes de emprender la vuelta se nos acercaron armadillos y aves, que parecen estar acostumbradas al contacto con las personas.

En el último día, coincidente con el cumpleaños de Jesi, Natacha nos regaló la excursión para embarcarnos a avistar ballenas. Una experiencia única fue poder tener tan cerca a esos inmensos animales encantados. Nos tocó ver cómo las madres enseñaban a sus crías de qué manera alimentarse.

Finalmente nos fuimos de Puerto Pirámides muy contentos y dejando muchos amigos.

 

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